La emergencia sanitaria ha dado lugar a cantidad de consultas tanto acerca del cumplimiento de los regímenes de comunicación de las hijas/os
con sus progenitores como así también al cuestionamiento de éste con respecto a su interpretación y alcance.
Es necesarios adoptar una perspectiva de infancia para abordar las distintas conflictivas familiares que provocan las medidas de excepción
dictadas por el gobierno, en relación al derecho a la comunicación, sugiere como un buen ejercicio aplicar una mirada más abarcativa y holística de los
intereses involucrados.
Poner el centro en los derechos de los niños, niñas y adolescentes puede ser la llave que nos permita llamar a la reflexión a los adultos que
tienen la responsabilidad de conducir la crianza y el cuidado de sus hijos e hijas en una comunidad que se encuentra en una situación tan grave como
la que estamos atravesando. La comunicación entre padres y/o madres con sus hijas, hijos queda
limitada por una medida exepcional, pero este aislamiento más físico que social obedece a razones de fuerza mayor, motivo por el cual el interés
individual debe ceder ante el interés común, a cuya satisfacción las autoridades gubernamentales deben propender, siendo además una
aplicación del Principio de Razonabilidad que es aquel que impera en la limitación de los derechos particulares en pos del Bien Común y por sobre
todo, el interés superior de los niños, niñas y adolescentes.

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